Autonomía con IA: nuestra clase en el curso de la Universidad de Burgos

Cecilia Ribecco y Federico Poiana durante la grabación de la videoclase "Autonomía con IA: del concepto a la práctica concreta" para el curso de IA y discapacidad de la Universidad de Burgos

La Universidad de Burgos nos invitó como expertos a la segunda edición del Curso en IA para la Discapacidad: oportunidades para la autonomía y la organización personal. Grabamos una videoclase titulada "Autonomía con IA: del concepto a la práctica concreta", que dictamos Cecilia Ribecco y Federico Poiana.

El curso es online, dura 80 horas, va del 13 de octubre al 30 de noviembre de 2026 y lo organiza UBUAbierta, bajo la dirección de Carlos Conte y Javier Augusto Nicoletti. Está dirigido a profesionales, asistentes, orientadores y acompañantes que trabajan con personas con discapacidad en el ámbito social, educativo, deportivo, cultural y de la salud.

La distinción que ordena todo lo demás

Autonomía es decidir sobre la propia vida. Independencia es hacer las cosas sin ayuda. Son dos cosas distintas, y confundirlas tiene consecuencias prácticas. Una persona puede necesitar apoyo para cocinar, para viajar o para organizarse, y seguir siendo ella la que decide qué come, a dónde va y qué hace con su día.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad pone la autonomía individual, incluida la libertad de tomar las propias decisiones, entre sus principios generales, en el artículo 3. De ahí sale la única pregunta que vale la pena hacerle a cualquier herramienta, y la inteligencia artificial no es la excepción: cuando la usamos, a quién deja decidiendo.

Con la misma herramienta se pueden hacer dos cosas opuestas. Una es reemplazar: el profesional le pide a la IA una rutina, la imprime y se la entrega a la persona. Queda prolija, pero la decidió otro, y el día que esa hoja se pierde la persona está igual que antes. La otra es apoyar: la persona dice qué quiere hacer y la herramienta la ayuda a ordenarlo en pasos. La consigna se arma con ella, no por ella.

Tres apoyos, hablandole al celular

Para que no quedara en teoría, armamos un caso. Lucas es ficticio, lo inventamos para la clase: tiene 24 años, una discapacidad intelectual leve, acaba de empezar a trabajar en el depósito de un supermercado y quiere ir y volver solo. Le cuestan tres cosas: el orden de lo que tiene que hacer a la mañana, qué hacer si el colectivo no pasa, y animarse a pedirle ayuda a un compañero.

Armamos un apoyo para cada una, en vivo, desde la app del celular y sin escribir una sola palabra: todo por voz. Primero la rutina de la mañana, con los horarios y el pedido de que las frases fueran cortas y un paso por línea. Después el viaje, incluyendo qué hacer si el colectivo no aparece en quince minutos o si se pasa de parada, porque viajar solo también es saber qué hacer cuando algo sale mal. Y por último, el más interesante: una conversación hablada para practicar cómo pedir ayuda, donde la herramienta hace de compañera de trabajo y al final devuelve qué salió bien y qué se puede decir distinto. Eso se puede practicar las veces que haga falta, sin que nadie mire.

El momento que más nos importaba de toda la demostración no fue ninguna de las tres respuestas. Fue el segundo mensaje de la primera: Lucas pide sacar un paso que no le sirve y agregar otro que sí. La lista cambia porque la cambió él.

Cómo se retira el apoyo

Si la persona depende de que un profesional le arme las consignas, cambiamos una dependencia por otra. Por eso la parte final de la clase fue cómo pasarle el control.

La primera consigna se arma con la persona al lado: elige qué entra y con qué palabras. Después la dicta ella desde el celular, y cuando algo cambia, el horario o el recorrido, la corrige sin pedir permiso. Y siempre hay plan B en papel o como alarma, porque la tecnología falla.

Un cuidado que atraviesa todo: en el chat no van datos sensibles. Ni el diagnóstico ni la dirección exacta. En las tres demostraciones no dijimos ninguna de las dos cosas y los apoyos funcionaron igual.

Por qué nos importa esta línea de trabajo

En MenteIA venimos trabajando en IA aplicada a la accesibilidad desde antes de esta invitación. Capacitamos a 74 personas junto a FAIDis y Fundación AFIDI, y mantenemos condiciones preferenciales o sin costo para organizaciones del sector social.

La inscripción a esta edición ya cerró. Si trabajás acompañando personas y querés que te avisemos cuando abra la próxima, o si tu organización necesita una formación propia sobre esto, escribinos.

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